Diario de una confinada (día 50)

Semis

Cuánto cuesta lo de la mitad. Para mí que como aprendes primero a sumar, se te va quedando en el ADN y luego ya lo de restar, pues un mundo. Como cuando en el colegio te iban quitando de la cesta las manzanas, luego las peras y así hasta que todo quedaba en nada. Una manera como otra cualquiera de forjar el carácter en la adversidad

Yo siempre fui más de sumar. Por pereza, más que nada. Porque si ya lo tienes, para qué lo quieres perder. Que no te apetece nada, la verdad. Luego ya me hice del menos es más, del blanco, del negro, del espacio vacío, del silencio ocupado por la música, de intentar ser y también de estar. A veces, cuando nadie me llama.

Ahora ya somos semi. Semi confinados, semi desescalados, semi libres y semi convivientes. Vamos, una nada. Ni esto ni lo otro. Y estamos medio tontos. Nos ha dado por hacer lo que nunca habíamos hecho. Venga ahora a pasear, a correr, venga bicis, patines y patinetes. No cabemos en la ciudad, os lo digo yo. Que a lo mejor es porque como nos han puesto horario pues coincidimos todos a la hora del recreo y, bueno, pues nos portamos como en el patio. Semi fatal.

En nada, nos dejarán ser diez. Todo lo anterior, multiplicado por diez. Que nada que ver con ser de diez. Y, si no, haced la prueba del nueve. Ya quisiéramos. De momento, no llegamos al seis y medio. No me quiero ni imaginar cuando seamos completos. Cuando nos dejen tomar una cerveza en el bar. Que si ahora a la primera ya nos olvidamos de lo que nos ha pasado antes de ayer, a la segunda copa ni guantes, ni máscara, ni distancia ni pensarlo quiero.

Pienso en el Virus. Sale a correr con nosotros de 6 a 23. Pegadín. Pienso que no quiero pensar que todo esto tenga que convertirse en un sálvese quien pueda. Mejor sumar el resto del tiempo. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

Susana Vergara Pedreira

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