Diario de una confinada (día 51)

Que no

Yo a ésto ya le voy cogiendo el truco. A lo del confinamiento no, la verdad. Me cuesta. Tanto como subir otra vez las cuestas, que tengo que aflojar la marcha porque no doy ya más de sí. Le echo la culpa a la mascarilla, que si no te llega bien el oxígeno, que si te impide respirar, que si te fatiga llevarla puesta. Pero vamos, que no.

Pues con lo otro, me pasa igual. Es como cuando sale la mujer del tiempo en la tele, o el hombre, y dice eso de que a partir de mañana volverán las temperaturas más acordes a esta época del año. Frío. En León eso significa frío. Y no esperas a mañana. Pasa ya desde ayer. Vete cogiendo otra vez el edredón, la chaquetina y los calcetines. Que mira que eres de aquí, de aquí de toda la vida, y no aprendes. Que sale el primer rayo de sol en vertical y sacas los linos y las camisetas. Pero si aquí tiene que pasar san Juan.

Con el desconfinamiento, igual. Que no quiere decir que el Virus se haya ido, lo que nos quieren decir es que ahora ya tienen sitio para nosotros en la UCI. O lo del triaje, que vamos a ver, es éste sí y éste no. O la segunda oleada, que es que nos van a reconfinar. Falta saber cuándo. Pero claro, no nos lo queremos creer. Como lo del tiempo. Que empiezas con no puede ser, sigues con me parece increíble que vaya ser y terminas con un pues fue.

Yo ya le he cogido el truco. No hay trato. Por eso prefiero que me lo digan claro. Por el tema de las confusiones. Porque igual que crees lo que quieres creer, escuchas lo que quieres escuchar.

Sale el sol y quieres salir tú. Del caparazón. Recuperar la libertad. Volver a trabajar. Reír con tus amigos. Besar a tu madre. Abrazar la vida. Soñar. Quizá el paraíso tiene que esperar. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

Susana Vergara Pedreira

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