Diario de una confinada (día 52)

Preparados

Mira que le doy vueltas. A todo. Hasta cuadrar el círculo. Y al revés. De puro desgaste. Ay si ahora nos hubiera pillado la pandemia. Habríamos pillado nosotros al virus y no él a nosotros. Estaría dentro de un ordenador y todos nosotros simulando qué pasaría si el virus llega en un avión procedente de Wuhan y se baja en Venecia, se da un paseo por los canales, entra por los canales de respiración de quienes se hacen un selfie en la plaza San Marcos, pegadito a los teléfonos móviles, va a al aeropuerto y se monta en decenas de aviones y aterriza en todas las partes del mundo casi a la vez. Lo que le separe el cambio horario. Segunda fase, simularíamos que estalla el caos en Venecia pero pasamos porque eso aquí, en Europa, no nos va a pasar, ni aunque sea Europa del sur, y mientras sigue el juego nos entra un poco de tos pero nada, porque aunque la semana pasada estuvimos subidos en una góndola, eso no nos va a pasar a nosotros. Fase tres, el virus se va de manifa, acude a decenas de congresos médicos y veterinarios, sale de paseo por la ciudad, va al restaurante, se estrecha la mano con los colegas, dos besos a todo el mundo y venga que nos vamos para casa, monta en el AVE, en el coche y llega al hogar, dulce hogar.  Fase cuatro, no hay respiradores, ni mascarillas ni previsión. Fase cinco, nos encierran en casa. Fase seis, todo el mundo al erte. Fase siete, los políticos se lían y la lían. Fase ocho, ni idea de para cuándo una vacuna. Fase nueve, nos dejan salir a pasear otra vez con el virus y, sin estar desconfinados, amenazan con volvernos a confinar cuando el virus, que todavía no se ha ido, regrese. Fase diez, sobresaliente.

Yo ya me estoy preparando para lo que viene. Me voy a comprar un dron. Y un táper. En el próximo confinamiento, voy a organizar un máster chef en vuestras casas, así no friego. Me vais mandando vuestras especialidades y un jurado formado por mí y por mí, con voto de calidad en el segundo mí y por lo tanto con capacidad de desempatar, puntuará vuestros manjares.

En previsión, me voy a poner a dieta. Por lo del bikini y también porque soy de las que piensa rescatar los bares en cuanto los abran. Voy a llevarme mi copa de casa. Le he hecho ya hueco en mi kit NBQ. Todo reutilizable. Varias veces. La copa, también. Id pensando. Cuadrad el círculo. A ver si podemos darnos un abrazo. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

Susana Vergara Pedreira

Añadir comentario